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La decoración sobre la arcilla húmeda es sin duda la primera que se llevo a cabo
de manera inconsciente, y que sobre ella dejaban las huellas de los dedos los
primeros que fabricaron vasijas y objetos de barro. Es una técnica muy
utilizada que la emplean con asiduidad todos los alfareros. Consiste en hacer
incisiones con
cualquier útil o palillo, de modelar mientras el barro está todavía tierno
y la pieza sigue girando en el torno.
Otros
utilizan una plancha de madera o torneta
para colocar la pieza tierna y seguir trabajando la decoración de la misma, imprimiendo
estructuras, como el bordado de un encaje, una tela metálica o cualquier otro
tipo de textura. Incluso podremos emplear distintas formas recortadas en cartón
o chapa que aplicaremos sobre la pasta todavía húmeda ejerciendo una leve presión
con el fin de dejar impresa la figura en la pasta. Si en vez de la figura recortada,
empleásemos el negativo de la misma, el resultado sería de un relieve o repujado.

Otra técnica es la de hacer pequeños sellos planos o de rodillo, fabricados en
madera, metal, cerámica, yeso con dibujos grabados que se aplican mientras la
el barro o arcilla
está tierna. Cuando estos cuños se hacen de cerámica es preciso cocerla para su
posterior utilización. Es la hora de añadir asas, pies formas y todo
tipo de ornamentos. Con un poco de barbotina
se pueden pegar toda clase de motivos florales, animales, constumbristas, paisajistas
que, cuando alcance la dureza
de cuero repasaremos y puliremos adecuadamente. Cuando la pieza ha perdido
parte de su humedad, se pueden utilizar cuños, rodillos etc. pueden ser de madera,
yeso o arcilla cocida, consiguiendo distintos tipos de grabados. En fin, que las
posibilidades son ilimitadas, !probad¡ todo aquello que se os ocurra.
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