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 Expresionismo alemán.

 
  
El expresionismo alemán basa su primer principio en plasmar en el lienzo realidades no objetivas. El término «expresionismo» significa énfasis o distorsión de todos y cada uno de los elementos que componen una pintura o una escultura, sean tenidos en cuenta o no todos los aspectos a representar. De esta manera, el expresionismo distorsiona las formas, los rasgos, los colores que caracterizan estados de ánimo y además tiende, a medida que evoluciona, a plasmar la realidad subjetiva, personal, las vivencias atravesadas por la música y por diferentes estímulos que elabora la mente frente a cualquier otra representación del exterior. El expresionismo pretende ser lo opuesto al positivismo, es decir, que no sólo no se puede adscribir de forma exclusiva al mundo del arte, sino que es más una respuesta vital, una toma de conciencia, una ideología y una ética. El expresionismo en el arte se presenta como una protesta viva hacia los presupuestos sociales, políticos, éticos y filosófico vinculados con el positivismo. Si para el artista del naturalismo o del impresionismo, la realidad seguía siendo algo que había que mirar desde el exterior, para los expresionistas era algo en lo que había que introducirse y vivir desde el interior. Contrariamente a otros movimientos, como el cubismo o el fauvismo, el expresionismo desde el primer momento no abarca sólo unas determinadas artes, sino que las integra en su concepto y fluye hacia todas hacia todas, la música, la poesía, la arquitectura... La meta del arte expresionista será la síntesis de todas las artes. La revolución en el arte debía traducirse para sus artífices en una nueva concepción de la vida, del existir que se sustentaban en tesis tan dispersas y distintas como las de Nietzsche o la literatura romántica. El primer grupo expresionista será «El puente» (Die Brücke), de 1905 «que se apoyará en experiencias psíquicas, primitivas o místicas, en la propia vida psíquica como estimulante de la vivencia existencial y estética. Posteriormente evolucionará hacia el expresionismo abstracto puro «El jinete azul» (Der blaue Reiter), de 1911. Después del la I Guerra Mundial el expresionismo se desplegará en la vertiente utópico-visionaria, en el dadaísmo berlinés o en su polémico maridaje con el realismo de los años 20». Cita extraída de: González García, A., Calvo Serraller, F. Marchán Fiz, S. Escritos de arte de vanguardiap. 96. Ed. Itsmo.1999 Madrid». El grupo «El puente» es contemporáneo a los fauvistas franceses, pero lejos de buscar un equilibrio y una armonía, los alemanes intentan mostrar a través del color la cualidad emocional del cuadro. Identifican los colores con diferentes sentimientos y estados emocionales. De esta forma, los colores se desvinculan de su referencia y carga habitual. La línea adquiere un papel fundamental en el lienzo, los contornos, por ejemplo están también cargados de la energía o rabia interior que en esos momentos tiene el artista. «El jinete azul», que es fundado entre otros artistas por Kandinsky, entiende que el arte es espiritual, con lo que no hay una formulación formal fija que sirva de patrón, puesto que la forma es transitoria, muta, cambia, con lo que se ha de buscar la esencia de las cosas, en lo que no cambia. «La desvalorización de la forma como factor histórico deja el camino expedito a la intemporalidad del espíritu». Ibidem, pp. 98.

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